Limen — la palabra latina para umbral. Los romanos la tenían por sagrada: una puerta nunca era solo arquitectura, era la línea entre quien eras y quien estabas a punto de ser. Cruzarla con descuido era insultar al dios de los comienzos.
Dos columnas se alzan desde la muñeca como los postes de esa puerta. Entre ellas, dos caminos de oro se cruzan, y donde se encuentran, una sola piedra: la decisión. El brazalete está deliberadamente abierto — un umbral no es un muro. Nada te retiene a un lado o al otro, salvo tu propia vacilación.
Todo umbral exterior se cruza primero por dentro. La ciudad nueva, el trabajo nuevo, el final que había que decir en voz alta — cada uno ocurrió en ti mucho antes de que el mundo lo viera. Este brazalete es la arquitectura de ese momento privado, llevado donde puedes verlo en las horas comunes del día.
Escultural y sin embargo ingrávido, de bordes redondeados y flexión controlada, en oro 18k pulido espejo sobre acero 316L. La pieza más arquitectónica de la colección — una puerta que llevas contigo.










